Quédate en casa o vete de casa?: La cuarentena se convirtió en el antídoto que activó los divorcios + Vídeo

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Una de las realidades más impactantes en estos tiempos de cuarentena causada por la pandemia ocasionada por el coronavirus, que ha provocado el distanciamiento social y la consigna “Quédate en casa”, es que muchos matrimonios terminaran divorciándose.

En mi práctica como mediador de familias y divorcios y conciliador familiar en el sur de Florida, he recibido a muchas familias que desean destruirse. Pero al explicarles las consecuencias, muchos han decidido esperar a la normalidad.

La pareja se estresa por la interacción obligatoria, diaria y agobiante. Los intensos y repetidos conflictos con discusiones y agresiones verbales, al igual que la escasa o inexistente comunicación, los lleva a pensar que es imposible continuar juntos. El problema se agrava incluso por la falta de ingresos salariales y la consecuente debacle económica.

Sabemos que hay maneras de sobrevivir adecuadamente esta transitoria realidad, controlando el estrés, las frustraciones, así como la dificultad de comunicarse efectivamente con la pareja, los hijos y cualquier otra miembro de la familia que comparte el hogar y así mantener la armonía familiar.

Creo conveniente destacar y alertar a las parejas, el inmenso error que pueden cometer, dejándose llevar por la presión y ofuscación de este periodo anormal e inesperado en nuestras vidas.

 

Un aumento de las solicitudes de divorcio está desdibujando la lógica de un “baby boom” empujada por los días de encierro. Al parecer, la cuarentena no es una segunda “luna de miel” para muchas parejas. Al menos así está ocurriendo en China, donde la “normalidad” viene con muchas separaciones.

Lan Zi, una consejera de divorcios que trabaja en una oficina del registro de matrimonios en la ciudad de Shenzhen, afirma que está abrumada por el creciente número de parejas que buscan sus servicios.

Deben hacer reservas

“Las parejas tienen que hacer reservas con un mes de anticipación antes de poder divorciarse”, dijo Lan a Sixth Tone.

También, en la ciudad de Xi’an, se habla de un aumento en los divorcios, mientras que un distrito en la ciudad de Dazhou, en el suroeste, ocurre lo mismo en un corte hecho entre el 24 de febrero y el 11 de marzo.

“El aislamiento en el hogar puede hacer que surjan muchos conflictos familiares”, dice Lan, quien ha intentado revertir esta tendencia asesorando a varias parejas e invitándolas a darse otra oportunidad.

“Muchas pequeñas cosas comunes pueden causar divisiones, y la pandemia ha sido la gota que colmó el vaso para romper los matrimonios”, agrega Li Hua, psicólogo con sede en Zibo, provincia de Shandong.

La convivencia no es fácil, y más cuando las parejas están acostumbradas a largas horas en el trabajo o incluso viviendo en otras ciudades. Es el caso de Zheng Rugun, cuyo esposo pasaba buena parte del año trabajando en otra ciudad desde que se casaron en 2017.

 

 

Problemas de pareja

La cuarentena los tomó en la misma casa y la cotidianidad los separó. “Tira la ropa sucia y las medias malolientes por toda la casa; juega videojuegos en su teléfono todo el día; y cuando comparto con él mis preocupaciones sobre el virus, se burla de mí por hacer un escándalo”, le dijo Zheng a Sixth Tone.

Después de unas semanas, Zheng no pudo aguantar más y le dijo a su esposo que quería separarse. “Como ya descubrí estos problemas, no puedo soportarlos, ¿por qué perder el tiempo?”, dijo la joven de 27 años.

Mientras, la pandemia sigue anotando divorcios, y no solo en China, sino en España y hasta en en Turquía, donde se han sorprendido con los últimos registros.

Marcado aumento

El abogado Engin Kara dijo a Daily Sabah que hay “un marcado aumento” en las solicitudes de divorcio desde el inicio del confinamiento por el coronavirus.

“El número de personas que llaman a nuestra oficina para solicitar el divorcio aumentó cuatro veces en comparación con enero”, aseguró.

Alfredo Rodríguez, profesor titular de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid (España), opina que es difícil predecir qué pasará con las parejas en una situación inédita como la pandemia, pero existen señales que pueden marcar una tendencia.

“Veremos un aumento en los divorcios como resultado del estrés de estar confinados con nuestros cónyuges tanto tiempo. Al menos los datos que ofrece China así lo señalan”, sostuvo.

Además del choque que viven estas parejas por los hábitos cotidianos, el tema económico también pasa factura.

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Aislamiento bajo un mismo techo. Tensiones, rivalidades, malestar vincular y temor a la pandemia de coronavirusUn terremoto de emociones encontradas. La incertidumbre tocó el timbre en la casa de todos y se instaló sin pedir permiso. El desafío de una convivencia 24 por 7 es la nueva modalidad de vida que impone la situación sanitaria mundial. El contexto es transitorio, pero ¿el amor le gana o pierde ante la intolerancia?

Según el diario Global Times, en la ciudad china de Xi’an aumentaron las demandas de divorcio tras el período de cuarentena obligatoria. ¿En Argentina se podría dar el mismo fenómeno? “Habría que evaluar la situación cultural y económica del país”, sostiene Jesica Valansi, psicóloga y psicoanalista (@lic.jesica.valansi ).

En el Registro Civil porteño, explican que los efectos se verán más adelante porque la dependencia se encuentra cerrada desde hace más de 20 días. “Hasta el momento, en marzo de 2020 se registraron 324 oficios de inscripción de divorcios (en marzo de 2019 fueron 467), pero no es el número de cierre definitivo. El impacto de trámites iniciados puede ser mayor. Se van a contabilizar en abril o mayo cuando la dependencia vuelva a funcionar”, explican. Incluso, informan que algunos entraron el mes anterior, pero en realidad, datan de un expediente que se generó el año pasado.

¿El factor estacional también incide? En nuestro país, el pico de divorcios suele presentarse en diciembre. “Durante el transcurso del último mes del año se intentan tramitar todas las inscripciones porque en enero empieza la feria judicial”, señalan en la cartera ministerial. Algunos datos que dejó el 2019 en la materia fueron que 61% de los hombres divorciados tienen entre 34 y 47 y que la duración promedio de matrimonios con ruptura inscripta fue de 19 años. Por otro lado, en enero de 2020 se anotó un total de 147 divorcios, mientras que en febrero el número ascendió a 356.

¿Ola de divorcios en mayo o baby boom en diciembre? ¿La cuarentena de hoy es la separación de mañana? ¿Más rupturas que contagios? Las preguntas se repiten en las redes sociales. Es que los memes invadieron las diferentes plataformas para condimentar con un poco de humor dos extremos que están a la orden del día: divorcios y nacimientos.

“Creo que la cuarentena generará en muchas parejas la iniciativa de tomar la decisión de separarse porque las personas se están encontrando con relaciones que no eligen desde hace tiempo. Muchas, entienden que el vínculo no es subsanable, pero postergan la ruptura para no bajar el nivel de vida”, revela Belén Conci, abogada civil.

Los especialistas consultados por Clarín coinciden en que aumentaron las consultas. Un bombardeo de preguntas ante el tránsito por una situación inédita. “Quién se encarga de las tareas domésticas”, renquea entre las principales inquietudes. “Estos días en cuarentena podrían precipitar las causales de divorcio porque situaciones que ya se venían manifestando difíciles de sobrellevar en la pareja se ponen a la luz”, plantea Valansi.

Tolerancia en cuotas. Invasión del espacio personal. Me quiero separar, no aguanto más, no puedo seguir en casa de esta manera son frases que resuenan en los consultorios. Entre los conflictos más habituales afloran peleas del pasado, reproches no resueltos, engaños y mentiras que fueron soportados a desgano. Hay testimonios y situaciones de todo tipo. Desde cónyuges sorprendidos porque pueden disfrutar tiempo juntos, que antes no tenían, hasta quienes sufren las tensiones por no poder salir de casa. En el medio, aparecen las discusiones sobre quién se encarga del cuidado y atención de los menores o problemas porque uno quiere romper el aislamiento permaneciendo en la calle más de la cuenta, mientras que el otro lo siente como una amenaza.

Los 25 años de casados que llevan Fernanda (58) y Gustavo (54) ilustran las dificultades que atraviesan para mantener una convivencia prolongada en un mismo espacio. No logran congeniar en los gustos de qué hacer durante el día. Él elige dormir siesta, mirar televisión, escuchar radio o jugar a las cartas. Ella quiere otras cosas. Prefiere estar al aire libre y no aguanta el encierro. Entonces, comienzan situaciones de ansiedad. Le contesta mal a su pareja, busca romper reglas de convivencia para salir a cada rato con cualquier excusa. Comprar algo o pasear el perro son las primeras. La vienen pasando mal, pero sobrellevan las tensiones.

 

 

Con información de:

www.sun

meganoticias.cl

www.clarin.com

 

 

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