Proteger el derecho, la cultura y la fe del migrante por: Padre Francesco Bortignon    

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El Beato Juan Bautista Scalabrini estaba consciente de la necesidad que empujaba a los más pobres a abandonar su tierra, afectos, cultura y Fe. Había implementado el uso de una carta, firmada por él mismo, como carta de recomendación para el clero donde el migrante llegaba.

Pero, ¿Cuál era la preocupación principal de Scalabrini a propósito del migrante?

Scalabrini tenía dos preocupaciones fundamentales: la protección (diríamos hoy) de los derechos humanos y la conservación de la Fe.

A raíz de su encuentro con los migrantes en la estación de Milano, escribe:

“me alejé emocionado, pensando cuantos sufrimientos, cuantas privaciones, cuantos desengaños… veo a aquellos desdichados desembarcar en tierra extranjera, fáciles víctimas de especulaciones inhumanas; los veo bañar de sudores una tierra ingrata y suspirar por el cielo, la familia y la patria y su antiguo hogar”.

Hace más de 120 años atrás Scalabrini veía lo que los misioneros oímos y tocamos hoy en las fronteras de Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Brasil: el abuso laboral, el maltrato, la xenofobia, los prejuicios, y frente a eso actuamos con concretas acciones de protección.

Como Pastor, además, Scalabrini se preguntaba:

“¿Cuántos, al encontrar el pan del cuerpo, faltarán del pan del Espíritu”?

Cuando un joven le trajo la carta de unas familias paisanas desde las orillas del Orinoco diciendo “dígale a nuestro obispo que nos mande un sacerdote porque aquí se vive y se muere como bestias”, Scalabrini comentó: “eso me suena a reproche”, y volvió a despertar su vocación misionera que había sentido desde joven.

No se trata, como advierte Papa Francisco, de ser una ONG humanitaria, comprometida en lo social, sino de una atención global, una espiritualidad encarnada, comprometida con el bienestar integral de las personas.

El valor agregado del mensaje cristiano está en acompañar el desarrollo integral de la persona, en su cultura, sus habilidades y su esperanza, con amor. Le brindamos a la persona el sentido de pertenencia a una iglesia, a un pueblo de esperanza; le hacemos sentir que la persona vale más que su mera capacidad de producción y su dignidad, como hijo de Dios, trasciende idioma, raza o frontera.

Cualquiera puede tratar por la justicia y los derechos humanos, los cristianos cimentamos nuestra caridad con la certeza que aquel que ayudamos es el mismo rostro de Cristo Jesús.

“MIGRANTES: HOY COMO AYER”

 

Padre Francesco Bortignon                                                  Fernando Tirro

Misionero de San Carlos                                                       Movimiento Laico Scalabriniano

bortignonfrancesco@hotmail.com                                     mls_valencia@yahoo.com

 

Todos los martes y Jueves a las 11.00am por 97.5fm “La Voz de Dios” – Valencia / Venezuela

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