Por Arnaldo García Pérez: Un superhéroe en casa…

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Desde pequeños, las historias de fantasía nos desarrollan nuestra creatividad y el ingenio. No existe niño en el mundo que no haya fantaseado con convertirse en algún ser especial con poderes sobrenaturales que les permitan realizar hazañas asombrosas. Dependiendo de la personalidad de cada uno, las preferencias por las habilidades particulares se hacen diversas. Con el paso del tiempo, vamos relegando esos deseos, aunque algunos, en la adultez, mantenemos ese sueño vivo, esperando poder transformarnos.

Debemos comenzar por diferenciar lo que es un héroe y un superhéroe. Un héroe es un ser normal, como tú o yo, que, dadas ciertas circunstancias, condiciones o momentos, realiza hazañas en beneficio de otros, siempre basado en sus principios y valores. Son personas que asumen conductas extraordinarias para defender sus creencias, aun al costo de su vida y se arriesgan por otros sin importarle la misma. Por su parte, un superhéroe es un personaje creado en la ciencia ficción con poderes sobrehumanos que le permiten realizar tareas que para los seres normales son imposibles. Corre a grandes velocidades, tiene la capacidad de estar al mismo tiempo en varios lugares, demuestra una fuerza sobrehumana, posee una visión de rayos x, tiene la elasticidad para transformar su cuerpo o encenderse en llamas, como algunas de las características que nos presentan estas figuras.

Cuando repaso estas condiciones de los superhéroes, no puedo dejar de pensar que tienen similitudes con personas que conozco y han estado de cerca en mi vida. Acostarse muy tarde realizando las tareas del hogar y estar de primera en la madrugada con el desayuno listo para que podamos ir a clases. Mantener una casa ordenada y a la vez atender a un hijo enfermo y darle soporte sentimental a otro porque tuvo una ruptura. Arder de rabia ante las desobediencias y las llegadas de madrugada, mientras nos espera ansiosa. Trabajar, hacer las compras, pagar las facturas, ir al colegio y estar en todas al mismo tiempo. Tener la fortaleza moral y espiritual para ser soporte a muchos sin que se manifieste el menor quiebre de su temple. Soportar en silencio molestias físicas, porque primero son los otros. Estas características del superhéroe legendario las vemos a diario en unos seres super especiales llamados colectivamente mamá.

Sin capas ni trajes llamativos, vestidas en la sencillez que los momentos y las capacidades le dan, no necesitan mayores pompas para demostrar sus habilidades. Creo que sinceramente me quedo corto con las calificaciones. Existen un sinfín de características que hacen a ese ser algo especial en el mundo y que lo convierten definitivamente en un superhéroe de verdad. Cada uno de ustedes podrá agregar sus particulares superpoderes y al leer estas líneas podrá recordar las hazañas vividas junto a estos seres especiales.

Hoy, muchas de ellas agregan otras competencias más a las miles que poseen. Luchadoras sociales, madres que están en la calle defendiendo el presente y futuro de sus seres más amados, aun a riesgo de su propia vida. Otras, lidian desde diversas fronteras, en diferentes países, soportando grandes penurias y en algunos casos humillaciones o desprecios, para trabajar y enviar el sustento de sus familias, estas son las madres migrantes. Sin importar la edad, sino el espíritu indómito que las gobierna todas dan su fuerza, energía y amor por lo que más quieren.

Para todas esas madres poderosas, vaya este humilde homenaje. Desde el amor y reconocimiento hacia las mías, multiplico el sentimiento hacia esas mujeres que lo entregan todo por nada.

Honor a quienes honor merecen. Si existen los superhéroes, son nuestras madres.

Feliz día de las Madres.

Saludos

Arnaldo García Pérez

@arnaldogarciap

Arnaldogarciap.blogspot.com

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