¿Un dólar más fuerte realmente esparce la inflación a nivel global? por Alan Reynolds

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Un titular de portada del Wall Street Journal decía “EE.UU. agita los temores de inflación a nivel mundial”, argumentando que “una economía estadounidense boyante…está conduciendo a una inflación más alta alrededor del mundo y presionando al alza el dólar estadounidense”. No queda claro si los autores creen que un dólar más fuerte es inflacionario (lo que ciertamente sería una novedad) o si la inflación en EE.UU. provocaría que los extranjeros intercambien sus monedas por la nuestra (lo cual parece igual de extraño). Las víctimas elegidas para ilustrar su teoría —TurquíaRusia y Brasil— son particularmente peculiares.

En realidad, un dólar al alza debería tener un efecto controlador sobre los precios de las materias primas intercambiadas a nivel internacional y cuyo precio está denominado en dólares, lo cual es lo contrario de esparcir inflación globalmente.

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La costumbre normalmente sensible de usar cambios de un año en comparación al mismo periodo del año anterior, sin embargo, es ahora una medida pobre de la inflación en general, especialmente de la inflación de las materias primas, porque la economía mundial estaba en gran medida cerrada hace un año.

En abril de 2020, el crudo West Texas Intermedio había caído 74,1% en 12 meses, siendo esta solo una razón relacionada a la pandemia por la que la inflación de precios al consumidor (año a año) cayó a cero ese abril y mayo. Un año después, el petróleo había subido 128,1% en comparación a un año anterior. Pero eso obviamente está siendo calculado a partir de una base extremadamente deprimida (el crudo de Texas llegó a $13,64 el 22 de abril de 2020). Lo mismo es cierto de las materias primas como los metales, la madera y los cereales.

Culpar a EE.UU. por el aumento de precios de las materias primas en liras de Turquía y rublos de Rusia es extraño, considerando que la moneda de Turquía había caído en 21,6% en relación al dólar para el 2 de junio, según The Economist, y el rublo 6,1%. La inflación de precios al consumidor (año a año, aún cuando exagerada por el efecto de la base) era de 17,1% en Turquía y 5,5% en Rusia. Esto no se debió a “una economía estadounidense boyante”.

La respuesta, como siempre, es “Culpe a EE.UU.” Solo las preguntas cambian.

Por

Alan Reynolds

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