Tan solo gracias: por Arnaldo García Pérez

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“Tenía una cita importante y decidí abordar un taxi para dirigirme al centro de la ciudad. Por la expresión del chofer y por su manera brusca de conducir, comprendí que estaba disgustado. Le pregunté qué le ocurría, y él gruñendo, me dijo: -Esta mañana, uno de mis pasajeros dejó olvidada una cartera con 300 dólares. Después de buscarlo por más de una hora, al fin lo encontré en su hotel. Recibió la cartera sin decir palabra y me miró como si yo hubiera querido quedarme con ella. – ¿Y no le dio una gratificación? –le pregunté. -Ni un solo centavo. Y yo gasté tiempo y gasolina. ¡Pero no era dinero lo que quería! – continuó, estallando en seguida -: Si solo me hubiera dicho algo. El hecho de que su acción honrada fuera ignorada le envenenó el día a este chofer. De repente la próxima vez vacilará antes de hacer el mismo favor”. (Un Gesto de Gratitud. Superación y Motivación. Google)

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Uno de los valores fundamentales de la vida es la gratitud. Este sentimiento tiene que ver con nuestra manera de recibir con gentileza cualquier acto de bondad, por pequeño que sea. La gratitud debe ser vista desde dos ángulos importantes: Por una parte, tenemos una gratitud intrínseca, que habla de nosotros mismos y nuestra perspectiva ante la vida y que se deriva del simple hecho de vivir. Partiendo de esa premisa, todo lo que viene luego del momento en que comenzamos nuestra existencia es un acto que merece ser agradecido. Independientemente de las condiciones en que vivamos y nuestras realidades individuales, enfocar la vida desde el valor de la gratitud nos permite encauzar nuestro análisis de vida desde una perspectiva diferente. Esta manera de afrontar la vida desde el agradecimiento y el positivismo nos ayuda a desarrollar una forma de vivir saludable y beneficiosa para todos. Tal vez desarrollemos otro artículo con este tema.

El otro ángulo de la gratitud, y al que quiero hacer referencia es al externo o relacionado con los otros. Aquel que tiene que ver con los demás y que nos ayuda fundamentalmente a llevar una vida en armonía con ellos y nosotros mismos. La gratitud es el arte de recibir con gentileza, de demostrar aprecio por cualquier acto de bondad, grande o pequeño. Todos sentimos la necesidad de gratitud cuando hacemos buenas acciones para los otros, y si la negásemos contribuiríamos a disminuir el espíritu de la cooperación y de la bondad humana. La gratitud es a veces algo más que un asunto personal. Esto quiere decir, en pocas palabras que, aunque la bondad es una acción que se realiza sin un interés secundario, un gesto de gratitud ante ella no le cae mal a nadie.

En muchas oportunidades tenemos memoria corta y selectiva y olvidamos fácilmente las conductas positivas que se han tenido con nosotros. Desde simples detalles hasta enormes gestos, muchas veces son negados en esa memoria condicionada que no nos ayuda a ser agradecidos. En la familia, por ejemplo, damos por sentado que los gestos de los padres hacia los hijos son meras obligaciones que no merecen ser reconocidas. Y no hablamos de retribuciones por ese amor compartido, nos referimos simplemente a gestos de agradecimiento por esas conductas que a lo largo de la vida nos edificaron y convirtieron en las personas que somos. Así, con el resto de la gente: familiares, amigos y relacionados que tal vez tuvieron o tienen pequeños gestos con nosotros, en muchas oportunidades reiterativos, y que pasan desapercibidos sin tener el mínimo agradecimiento de nuestra parte. Esto, sin olvidarnos de los extraños, aquellos que pasan por nuestra vida de una forma desapercibida pero que nos ofrecen su amabilidad y atención y que tan solo con un simple “gracias”, podemos estimular y reforzar sus conductas y nosotros sentirnos satisfechos con nuestro accionar.

La gratitud es grandeza desde la humildad del alma. Ser agradecidos con todos y por todo, nos hace mejores seres humanos, tanto a los que la reciben, como a los que la ejecutan. Aprendamos a modelar agradecimiento en la simpleza de las cosas más sencillas.

“Tu segunda vida empieza cuando descubres que solo tienes una”.

Raphaëlle Giordano

 

Saludos

Arnaldo García Pérez

@arnaldogarciap

www.arnaldogarciap.blogspot.com

 

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