Estancarse… ¿En un mundo globalizado? Por Andrea Cabrera

Lo que ellos piensan... Noticias

Las formas de hacer las cosas en el mundo están cambiando, nos vacunamos cada seis meses usamos mascarillas y el confinamiento nos hizo mirar al interior y enfrentarnos cara a cara al espejo respondiendo ¿Quién soy?, según estudios realizados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 39% de las empresas a nivel mundial, se mantendrán en Home Office aun en post-pandemia, esta estadística ha coincidido con una premisa mundial, la cual indica que hoy valoramos mucho más nuestro tiempo personal, sea como individuo o a nivel familiar.

Sin embargo, en Venezuela la historia es diferente, el home office no llegó para quedarse y muy pocas empresas adoptaron en pandemia esta modalidad de trabajo, las mascarillas sólo son necesarias para entrar en espacios públicos, cuestionamos el colocarnos las vacunas, y la mayoría no tuvo tiempo de mirarse al espejo y descubrir quién era porque tenía que salir a la calle a generar dinero para alimentarse. Lo que el país vivió en la pandemia, no es desconocido para los venezolanos, perdimos muchas personas, y no nos escapamos del colapso del sistema de salud, público y privado.

A diferencia de lo que está ocurriendo socialmente a nivel mundial, que tomó la pandemia como  punto de partida para hacer cambios en los estilos de vida, fuentes de ingreso, sistemas de salud, recreación, educación, entre otras, es que en Venezuela, no estamos actualizándonos. Por ejemplo, el sistema educativo migró a online en muchas instituciones queriendo impartir las mismas lecciones que en modalidad presencial, aunque se emitieron campañas para la prevención y atención para el COVID, los centros de salud, siguen con el mismo mecanismo de consulta, y ni hablar del área laboral, donde aún usamos uniformes reglamentarios en las oficinas, tenemos penalizaciones por llegar tarde al trabajo, aún si tu cargo es vendedor, debes reportarte al menos una vez por semana a las instalaciones.

Esta navegación en contracorriente, es ¿Por qué realmente somos unos dinosaurios laborales? O ¿acaso es porque no tenemos las condiciones sociales y de servicios básicos para actualizarnos en materia laboral? ¿Nos faltan centros de estudios que sirvan de referencia para actualizar nuestra sociedad? Y una pregunta más importante, ¿nos hace tener perfiles no elegibles para vacantes publicadas en el mundo?

Nuestra economía ha obligado a los comerciantes, sin importar su tamaño, a buscar nuevas maneras de hacer negocios, tomando sólo como referencia teórica las técnicas ya probadas por las industrias, e inventando nuevas estrategias fuera de las normas que en esa teoría estaban establecidas, como consecuencia de hacer sostenible su negocio en Venezuela; y esa iniciativa, debe ser aplaudida.

Ahora bien, las consecuencias de tener al menos cinco años repitiendo las técnicas improvisadas en distintas empresas venezolanas corre el riesgo de cobrar muy caro la habilidad de las mismas para crecer internacionalmente, así como también esta desactualizado a los diferentes talentos que trabajan en dichas organizaciones, ya que, por ejemplo, seria por simple curiosidad que un profesional de recursos humanos este actualizándose en materia de home office, los recursos que debe dar la empresa, estrategias de seguimiento y legislación, cuando la organización ideo estrategias para que aun en cuarentena, sus talentos llegaran a la oficina.

Hemos avanzado, la economía se ha estado recuperando, un estudio de la PWC nos ubica en un -5% para el 2021, pero ¿a qué costo intelectual? Los que nos quedamos para “surfear la ola” estamos tan desactualizados laboralmente,  ¿Qué no podemos unirnos a la avalancha de trabajo remoto con demanda mundial?

Este espacio, propone estudiar las diferentes desactualizaciones laborales de Venezuela y cómo impacta en nuestra sociedad, a través de la investigación y opinión.

 

Ig:@YoSoyMillennia_l

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