Tiempo vencido para… Por José Luis Centeno S.

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Durante la semana mayor, Estados Unidos denunció en su informe anual de Derechos Humanos que en Venezuela continuaron las persecuciones, detenciones arbitrarias, ejecuciones y torturas. El verbo “continuar”, en la tercera persona del plural del Pretérito perfecto simple del indicativo, apunta a una política gubernamental vigente desde tiempo atrás.

Tales acciones gubernamentales, por mano de los “actores estatales” señalados recientemente por Bachelet, son difíciles de explicar y justificar, lo demuestra el hecho de que haya vencido, en medio de pronunciamientos oficiales poco convincentes, el plazo establecido por la CPI para que el régimen de Nicolás Maduro hiciera entrega del Informe sobre las investigaciones de crímenes de lesa humanidad en el país, por lo que debería cumplirse con el artículo 18, numeral 2, del Estatuto de Roma, sobre la admisibilidad de la investigación.

El lapso vencido obliga al Sr. Karim Khan, también a la institución que representa, a patentizar si en verdad es su intención que se haga justicia a las numerosas víctimas en Venezuela. Aunque en extremo coloquial, la expresión: “tiempo vencido para ese toro”, salida de un deporte nacional, admite pocas interpretaciones en un contexto de escasas muestras del régimen de querer actuar conforme al Principio de Complementariedad, que no se haya designado a los magistrados del TSJ es la mejor evidencia de ello.

Respecto al informe anual de Derechos Humanos de Estados Unidos, en el que se confirman excesos del régimen, es pertinente hacer mención del caso de persecución y abusos de los que fue víctima el ciudadano Jorge Miguel Mukel Gracia y su esposa, Reinarys José Rojas Montserrat, quienes a finales del año 2021 se vieron forzados a exiliarse en el país que recién confirmó la continuidad de la represión en Venezuela.

“En las protestas que iniciaron en el mes de abril del 2017, ya mi reconocimiento como político había pasado de los colectivos estudiantiles a los entes de represión como la Guardia Nacional Bolivariana y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional SEBIN.”

En el relato de Mukel Gracia se aprecia lo que el secretario de Estado, Antony Blinken, en la presentación del informe aludido, calificó como “un empeoramiento de la situación de los derechos humanos y una continuación del auge del autoritarismo”, dos elementos identificados entre los detonantes de la crisis humanitaria compleja que vive Venezuela.

“Mi esposa para el año 2018 era mi novia, estudiaba Medicina, comenzaron a acosarla gente de los colectivos, le decían que su novio, yo, era un sapo escuálido que me iban a matar, lo cual a ella la ponía muy nerviosa e incluso en una oportunidad la persiguieron para golpearla. Ir a la universidad se convirtió para ella en un foco de estrés, algo que la perjudicó en su salud y en su rendimiento.”

La afectación de la esposa de Mukel Gracia ocurrió, como en tantos otros casos, en un contexto signado por “el incremento de la presencia de actores armados y grupos criminales” o, lo que es lo mismo, “actores estatales contra las voces disidentes”, que, según la actualización del informe de la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, siguen actuando campantes en nuestro país, generando circunstancias ante las cuales, como admitió Antony Blinken, muchos ciudadanos “fueron arrestados y encarcelados en condiciones “crueles”, mientras otros tuvieron que exiliarse”.

“El día 9 de junio del 2020, venía con mi esposa realizar unas compras para nuestro negocio de comida, y fuimos atacados por cuatro (4) hombres que nos esperaban en el estacionamiento del centro comercial donde hicimos las compras, dos hombres la agarraron a ella, mientras otros dos me golpeaban, me decían que era un maldito escuálido, que me iban a matar por traidor a la patria, que ellos sabían que yo seguía trabajando con el partido voluntad popular, que hasta cuando iba a joder. Uno de los hombres le decía a mi esposa insultos soeces, amenazándola con abusar de ella sexualmente, después de varios minutos agrediéndonos se fueron. El 10 de junio del 2020 acudí ante el Ministerio Público a realizar una denuncia.”

En el relato cronológico de Jorge Miguel Mukel Gracia destacan cuatro momentos, en años diferentes, enlazados por una constante: la represión, cuyo fin pide Estados Unidos en el informe anual de Derechos Humanos del Departamento de Estado.

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