Las razones de la crisis en Argentina

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Cuando un país entra en crisis significa que su economía pasa de forma brusca y repentina de un momento de esplendor a otro de escasez en todos las actividades del proceso económico: producción, comercialización y consumo de bienes y servicios. Una de sus formas es la crisis financiera, es decir, aquella que está provocada por una desvalorización de la moneda, un golpe en las cotizaciones bursátiles o una desconfianza en las entidades bancarias.

 

Esta definición parece encajar con la situación por la que atraviesa en la actualidad Argentina. Hace unos meses, el país latinoamericano sufría una alta inflación de los precios, a lo que se le sumó una devaluación del peso que ya llega al 53% en lo que va de año. Se ha intentado superar esta crisis con un rescate financiero de 50.000 millones de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional, el mayor de su historia. Aun así, no parece que el préstamo haya revertido la delicada situación.

 

Desde que Argentina recuperó la democracia en 1983, se identifican tres grandes crisis que han afectado a la nación política, social y económicamente. La primera de ellas se produjo con el fin de la última dictadura militar cuando, mientras la nación empezaba a movilizarse y pasaba por un momento de inestabilidad, la tasa de inflación siguió subiendo.

 

De forma similar, en 1989 el presidente Raúl Alfonsín adelantaba las elecciones mientras se registraba una hiperinflación del 300%. Ello tuvo como consecuencia varios saqueos en las principales ciudades del país. En tercer lugar, una revuelta del pueblo provocó la dimisión del entonces presidente Fernando de la Rúa, momento en el cual se inició la famosa crisis de diciembre de 2001.

 

¿Pero qué tienen en común estos tres procesos? ¿Cómo se comparan con la situación actual? Por un lado, todos ellos comparten esa reducción del poder adquisitivo del peso debida a un incremento de los precios de mercaderías y servicios. Por otro, en todos ellos también se registra una respuesta popular en forma de protestas. En 2016, por ejemplo, tuvieron lugar varias movilizaciones para denunciar la detención de Milagro Sala y demandar derechos humanos.

 

Como en cualquier situación de crisis, intentar adivinar el futuro es solo un juego. Hay quien considera que el momento actual va a suponer un antes y un después en la sociedad argentina y que podría ayudar a deshacerse de la lacra de la corrupción que durante años ha manchado la política del país. El gobierno de Mauricio Macri sigue pensando en medidas que puedan solucionar estos problemas económicos y vuelvan a dar al país una estabilidad en todos los ámbitos.

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