¿El 40% de los pacientes con Asperger sufren de epilepsia?

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Cuando un niño entre 5 a 7 años tiene un coeficiente intelectual alto, utiliza palabras sofisticadas, su tono de voz suele ser elevado, se irrita ante ruidos molestos, no  muestra emociones como la alegría o la tristeza y tampoco empatía desde el punto de vista social, se  puede estar ante  indicadores  de un caso del Síndrome de Asperger.

A propósito de celebrarse el próximo 18 de febrero el día Internacional del Síndrome de Asperger, el doctor Oscar González, neuropediatra y neurointensivista del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), explica que se trata de un trastorno neurológico del desarrollo, que afecta sobre todo las integraciones sociales y habilidades comunicativas. El paciente con Asperger, suele tener un lenguaje muy característico y definitorio de pronunciación que algunos denominan robotizado, caracterizado además  por conductas repetitivas e intereses restringidos.

Agrega que, estudios alertan que estas alteraciones en el desarrollo cerebral tienen lugar  inmediatamente después de la concepción,  y ocasionan una migración  anormal  de las células embrionarias durante el desarrollo fetal, afectando la  estructura final del cerebro y la conectividad.

 “Hay algunas características que pueden alertarnos en su diagnóstico. Por ejemplo, manejan un amplio y refinado vocabulario, con una entonación particular. Para decir torta, ellos dirían pastel; para decir grama dirían césped. Muchas veces se muestran irritables;  tienen actividades e intereses repetitivos y sistematizados. Suelen tener  una torpeza motora manifestada por los padres. Tienen una  afectación de la empatía desde el punto de vista social. No pueden interpretar si esta triste o alegre, tienen afectación de la mímica facial. Son personas que no temen  decirte las cosas de forma directa y  tienen cierta discapacidad semántica que  le impide procesar por ejemplo el doble sentido”, según describe el doctor González.

Estadísticas de Asperger en Venezuela

Aun cuando no  existen estadísticas sobre el impacto del Asperger en la población, hecho por demás calificado como grave para el especialista, indica que la recurrencia  suele ser mayoritariamente en varones. En cuanto a la  prevalencia de la enfermedad a nivel mundial, se manejan varias cifras. “Algunos señalan  que es uno por cada  150 recién nacidos vivos; otros,  entre 0, 03 y 4,84 casos por cada 1000 individuos, mientras que otros consideran hasta 0,26 casos por cada  1000 individuo”.

Cómo diagnosticar el Aspergerññlñ

En el diagnóstico suele participar un equipo multidisciplinario, abarcando varias especialidades. “La parte de neurología pediátrica que identifica el daño orgánico cerebral, lo ubica y trata. La comorbilidad más preocupantes es la epilepsia”, expone Gonzalez, al tiempo que señala que el paciente con Asperger  pueden tener ciertos rasgos de autismo, y es por ello que deben diferenciarlos. “Lo más importante es descartar que tenga la co morbilidad de la epilepsia, porque eso agrava el proceso y es recurrente en  un 40% de los casos”

Otras comorbilidades en estos pacientes que también deben diagnosticarse son, por ejemplo, trastornos depresivos mayores, de hiperactividad, esquizofrenia; trastornos obsesivos compulsivos, semánticos y pragmáticos y  trastornos del aprendizaje no verbal.

El doctor González explica que también pueden darse  el Síndrome de Tourette, que es más fácil de diagnosticar,  ya que se debe a tics característicos, a veces complejos, con trastornos de movimientos estereotipados.

Tratamiento para el paciente Asperger

El tratamiento va dirigido a las comorbilidades diagnosticadas. “Si presenta trastornos de ansiedad, depresión, falta de atención,  epilepsia,  entonces  se utilizan una serie de medicamentos entre los que pueden estar antipsicóticos atípicos, incluso inhibidores de serotonina, para los que tienen movimientos repetitivos”, apunta el especialista.

Señala que, hay que ser muy cuidadoso a la hora de medicar, pues los fármacos no son inocuos y “no podemos caer en el terreno de los padres que sugieren aumentar las dosis de una forma no adecuada. La recomendación es trabajar de la mano con sus equipos multidisciplinarios, para lograr la integración de estos pacientes a la sociedad”.

De allí que, para González, la presencia y apoyo de los padres es crucial. La rutina de cumplimiento debe ser una norma. “Ellos necesitan ser dirigidos en cada etapa de su crecimiento, permitiéndoles cierto grado de autonomía, para que puedan adaptarse a la sociedad en la que se desenvuelven”.

Gracias a este trabajo entre padres y equipo médico, muchas de estas personas logran insertarse en el entorno, obtienen títulos universitarios y llegan a casarse. “Hay médicos, abogados, arquitectos. Son carreras que usan la lógica. Recordemos que son buenos en astronomía, física, química,  manualidades, literatura”.

En la actualidad en el GMSP, se  atienden a pacientes con  trastornos  en el neurodesarrollo. “Aquí  contamos con los mejores equipos de la capital  para realizar el abordaje y un buen diagnóstico, que es  la clave de todo”. Además, con precios muy accesibles, “eso es  parte de la política de la clínica, brindar servicio y crecer”.

Destaca que cuentan con el servicio de neuropsicología y psiquiatría, además de un excelente equipo de alta tecnología, que incluye: imagenología, resonancias; servicios de electroencefalografías,  con o sin mapeo. “Es un gran equipo que interviene en el  diagnóstico, las terapias y  medicación, concertada con los padres,  a quienes se les explica de forma personalizada. Contamos además con  el servicio de gastropediatría, orientado en apoyar a estudios de neuro-inflamación, que son estudios nuevos que se consideran, porque la parte  gastrointestinal  trabaja como el segundo cerebro y podemos valorar los perfiles del paciente.”

 

Con información y foto de Lic. Leonisia Cusati N.

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